SILENCIOS DEL ASFALTO
Tenía 34 años, motorista, lo descubrí por necesidad el otro día. Desde hace unos meses varios ramos señalan aquel lugar maldito. Quién o cómo ya no importa, lo verdaderamente importante son los daños colaterales en familiares y amigos. A menudo conduciendo por la carretera nos sorprende un ramo de flores en aquellos puntos donde alguien se quedó para siempre. Sobran los comentarios cuando pasamos ante ellos, callamos con solemnidad, respeto y temor, siendo en esos momentos conscientes del valor de nuestra existencia. Se convierten sin quererlo, a gritos, en silencios del asfalto.
0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio